jueves, 3 de octubre de 2013

Hacia donde va la humanidad

Hoy en día, a mi modo de ver, la humanidad está más perdida que nunca. Si por humanidad entendemos al ser humano en su esencia, podría decirse que está empezando a perderla. Últimamente tenemos más en cuenta el pensamiento de los demás y las modas del momento, que nuestro propio parecer, damos demasiada importancia a la opinión de los demás y esta llega a afectarnos hasta tal punto que todo aquello que nos gusta, todo aquello que pensamos, aquello que nos hace ser felices, lo dejamos de lado solo por aquello que puedan opinar. Muchas veces actuamos como auténticos robots, vestimos igual, pensamos igual, escuchamos las mismas canciones, pero, ¿realmente nos gusta todo esto?, ¿o es solo una forma de no desentonar, de estar acorde con la sociedad del momento? La humanidad está yendo hacia el abismo pero aún no todo está perdido, aún quedan personas con sus propios sueños, personas con sus propios gustos, aficiones, pensamientos, personas que no se dejan guiar por la masa, personas que son auténticas y felices siendo sí mismas y digan lo que digan, nadie las va a quitar la sonrisa de la cara y ese tipo de personas son las que hacen de este mundo un lugar diferente, esas personas son las que aportan un poco de esperanza, un poco de vida, para hacer de este mundo un lugar mejor.

jueves, 25 de julio de 2013

Más de 100 razones por las que merece la pena vivir

Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida como si fuéramos ciegos, no disfrutamos ni apreciamos lo que tenemos a nuestro al rededor. Hay muchos momentos en la vida en los que pensamos que se nos viene el mundo encima y pensamos que lo mejor que podemos hacer es quitarnos de en medio, pero de lo que no nos damos cuenta es de que hay miles de razones por las que merece la pena vivir, risas, abrazos, momentos, caricias... Estamos rodeados de belleza en estado puro, solo tenemos que abrir bien los ojos, dejarnos llevar, olvidar todo lo malo y limitarse a ser feliz.

miércoles, 24 de julio de 2013

Me apetece escribir, pienso en escribir un poema, un diario, una reflexión... levanto la cabeza y miro a mi al rededor, todo parece tranquilo, el aire mueve las hojas, se oye el leve sonido de mi canción favorita, tranquilidad, sí, se nota tranquilidad. Me dedico un momento para pensar en mi, en mis sentimientos, en cómo me encuentro. Me doy cuenta de que las lágrimas de estos últimos días por fin han dejado de caer, por fin todo parece que va bien. El cielo empieza a cubrirse de nubes que amenazan lluvia. La canción acaba, silencio... y de repente un trueno, comienza la tormenta. Noto como no solo se moja mi cuerpo con las gotas de agua que cada vez caen con mayor viveza, noto como dentro de mi también empieza a llover. Son demasiadas sensaciones juntas y me limito a llorar bajo aquella lluvia de verano. El tiempo pasa y anochece, mientras la tormenta no cesa y caigo rendida a la noche, a la lluvia, a la tristeza, a aquellas lágrimas que llevan ocupando la mayor parte de mi tiempo estos días, todo me supera y al final duermo.
Un rayo de luz me despierta y a lo lejos veo como un pequeño arco iris empieza a aparecer. Tengo una sensación extraña, calma, tranquilidad... ya no tengo ganas de seguir llorando porque si algo he aprendido es que después de la tormenta, siempre llega la calma...

jueves, 31 de enero de 2013

THE RIVER


Y esa noche baje a aquel río en el que tantos buenos momentos habíamos pasado. Me fije en el lugar y lo observé con cautela, nada era igual. Las hojas que algunos árboles todavía tenían en sus ramas, tornaban diferentes colores dejando un paisaje angosto y frío característico del otoño. Se notaba el paso de los años pues el río que aquella noche de verano nos acompañaba con su agua cálida y casi transparente había desaparecido dejando un pequeño riachuelo por el que apenas corrían unas gotas de agua. Aquellas gotas de agua se perdían, como nuestro amor se perdió. Aún recuerdo cuando estabas aquí, a mi lado, tumbado bajo el atardecer, con aquel sol del verano ocultándose tras las montañas llenas de vegetación que se veían a lo lejos. Éramos tú y yo, nada importaba y fue en ese momento cuando me fije en tus ojos, maldita perdición, podía ver toda tu vida a través de ellos, podía ver que en ese momento eras feliz. Seguí observándote en silencio a la vez que el sol dejaba ver sus últimos rayos de luz del día y en aquel instante, nuestros labios se rozaron y me inundó una extraña sensación que no sabría expresar con palabras pero que para mí, fue inolvidable. No sabía que estarías pensando, solo sabía que quería permanecer en ese momento para siempre. La noche ya estaba sobre nosotros y el manto de estrellas nos arropaba mientras la luz de la luna iluminaba nuestros rostros. Permanecimos en silencio, mirándonos, amándonos y de repente te levantaste y te fuiste sin decir nada, dejándome sola, desconcertada, sin habla. Recuerdo que desde ese día no volvimos a hablarnos y a pesar de todos los años que han pasado, seguimos sin hablarnos, somos casi como extraños pero yo sé que te conozco cuando te miro a los ojos, unos ojos ya cansados y tristes pero que aún recuerdan aquel día en el que fueron felices, aquel día en el que fueron capaces de amar y que a pesar de todo lo que ha pasado desearían volver al pasado para permanecer en ese momento por toda la eternidad pues se quiera o no, un amor como este es difícil de olvidar.