lunes, 17 de septiembre de 2012

Felicidad


Y de repente comienza un nuevo día, un día como cualquier otro, pero sabía que aquel día iba a ser especial. Aquel día, al despertar abrí los ojos, pero los abrí de verdad, aquel día aprendí a ver las cosas de otro modo, aprendí a apreciar lo que tengo, aprendí a ser feliz, a disfrutar de las cosas, de la compañía, aprendí a ver que no estaba sola, aprendí que la vida es mucho mejor de lo que pensaba, y que es aún mejor si es rodeada de las personas a las que quiero. Aprendí que la perfección es inalcanzable, pero que podemos hallar la perfección en las pequeñas cosas que nos da la vida. Aprendí que al mal tiempo hay que ponerle buena cara, que una tarde de lluvia es la ideal para encontrarse a uno mismo. Descubrí que mi vida sin la música no sería a penas una vida y que tengo a mi lado a las mejores personas que se pueden tener. Aprendí que no hay que darle mayor importancia a las cosas de las que tienen y que hay que ser fiel a uno mismo si de verdad quieres llegar a ser alguien. Descubrí la belleza en lo cotidiano pero sobretodo descubrí que no tienes que ser muy bello por fuera si no por el interior porque al fin y al cabo las personas que realmente merecen la pena, son aquellas de buen corazón. Y sí, aquel día descubrí como era ser feliz, descubrí la clave para ser feliz y me di cuenta que la felicidad siempre la he tenido al alcance de mi mano, pero el problema es que nunca había sabido como buscarla.


No hay comentarios:

Publicar un comentario