martes, 20 de septiembre de 2011

-No sé cuando me enamoré de tí ni cuánto, porque no hay metros cúbicos ni litros para medir todo eso. Pero si se por qué... Porque cuando andas con catarro hueles a "vicks vaporub", porque tienes un hueco aquí, entre el hombro y el pecho, y cuando pongo mi cabeza me siento en casa, porque en todas las fotos que tengo tuyas sales siempre sonriendo, en todas... ¿Y tú por qué te enamoraste de mí?

-Yo no escogí enamorarme de tí, pero la primera vez que te besé nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo y fue increíble. La hora exacta de ese beso era las doce y diez, y quité la pila del reloj, para que se quedase la hora detenida PARA SIEMPRE. Parada. El minuto exacto en el que me besaste está metido en un reloj PARA SIEMPRE y ya nunca sé qué hora es. Pero me da igual, y desde entonces miro constantemente el reloj.


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