miércoles, 16 de marzo de 2011

Los silencios están infravalorados

¿Qué hay más bonito e intenso que un silencio?. Ese momento que me permite recorrer con la mirada cada poro de tu piel. Ese instante tan fugaz y eterno al mismo tiempo. Esos segundos en los que me quedo embobada contemplando tu figura.
Empiezo por tu pelo, tan perfecto como siempre, bajo hasta llegar a tus ojos, esos ojos que me hipnotizan, esa mirada que me hace vibrar y que consigue llamar mi atención, sin permitirme apartar mis ojos de los tuyos cuando me miras... Continuo por tu nariz, y ¿sabes qué?, nunca te lo he dicho, pero me encanta. Bajo y me encuentro con tu boca, con tus labios, con tu sonrisa... Pff, debo reconocer que es mi debilidad. Me detengo y la miro con deseo, con ganas, con lujuria, con pasión... Tu boca me vuelve loca y tu sonrisa me enamora. Eres jodidamente perfecto. Luego, continuo deslizando la mirada... tu cuello, tu torso, tu cintura, sigo bajando, hasta llegar a los pies y rápidamente vuelvo a subir la vista.
Entonces te miro a los ojos y tú me miras. Nos quedamos callados, contemplándonos... intentado descubrir qué piensa la otra persona... Entonces me sonríes como sólo tú sabes hacer, entonces yo... Yo sólo puedo sonrojarme y devolverte la sonrisa...

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