lunes, 14 de marzo de 2011

Haces que el día más oscuro, brille...


¿Quién me diría a mí que este día sería tan perfecto?
Un viernes lluvioso, frío, entristecido y nublado se convirtió en un día soleado, arropador, sonriente y despejado, y ¿sabes por qué? Por ti. Sí, como lo has oído. Has hecho que el día más oscuro brille.
Ha sido volver a verte de nuevo y recorrerme por todo el cuerpo esa sensación. Ese escalofrío tan fantástico que va de pies a cabeza pasando por el corazón. Pum... pumpum... pumpumpum.... y cada vez más rápido conforme te acercabas. Y ahí estabas tú, en frente de mí. Tú, tu mirada, tu sonrisa, tu olor, tus manos... Tú, mi perdición. Y es que a pesar de haberme empapado desde la primera pestaña hasta el dedo meñique del pie, ha vuelto a ser uno de los mejores días en estos últimos meses. Gracias por hacerme feliz, aunque sea por unas horas a la semana, por hacer que me olvide de los problemas cuando estoy a tu lado, por darme las fuerzas necesarias para luchar por alguien, por hacerme sentir tan a gusto con un chico, por hacer que quiera empezar una vida nueva. Gracias por ser así y por sacar lo mejor de mí. 
Me gustas, eso está claro... Y aunque a día de hoy sólo me veas como una buena amiga, tarde o temprano serás mío. No sé cómo pero lo sé, ¿sabes por qué? Por tu mirada…

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